El Estrecho está cerrado
3 de marzo de 2026El lunes, un alto funcionario de la Guardia Revolucionaria confirmó que el Estrecho de Ormuz estaba cerrado y amenazó con incendiar cualquier barco que intentara pasar. Los datos de seguimiento marítimo muestran que el tráfico de petroleros cayó un 70% el sábado, y para el domingo no había un solo buque cisterna transmitiendo señal AIS en el estrecho. Al menos cinco petroleros fueron alcanzados, dos tripulantes murieron, y más de 150 buques están fondeados en aguas abiertas del Golfo esperando.
Los números importan. Por el estrecho pasa el 20% del petróleo mundial, 20 millones de barriles por día. También un quinto del gas natural licuado global, del cual el 30% del suministro europeo de combustible de aviación. El flete para los superpetroleros VLCC alcanzó un récord histórico de 423.736 dólares por día, un aumento del 94% respecto al viernes. El Brent subió entre un 10% y un 13%, y analistas proyectan que podría llegar a los 100 dólares el barril si la disrupción se prolonga. Las principales aseguradoras marítimas, incluyendo la American Club, Gard, Skuld y NorthStandard, cancelaron la cobertura de riesgo de guerra para buques en la región.
Maersk, Hapag-Lloyd, CMA CGM y MSC suspendieron tránsitos por Ormuz. Los buques están rerruteando por el Cabo de Buena Esperanza, agregando semanas al trayecto. Hay alternativas parciales: Arabia Saudita puede bombear unos 5 millones de barriles diarios por un oleoducto al Mar Rojo; Emiratos puede sacar 1,5 millones por Fujairah. Pero son parches. Irán mismo no tiene opción de exportar sin cruzar Ormuz. Es una jugada suicida desde lo económico, pero coherente con la lógica de un régimen que ya perdió a su líder supremo y gran parte de su cadena de mando: si se hunde, se lleva el mercado energético global consigo. La pregunta operativa es cuánto tiempo puede sostener el bloqueo antes de que la Marina estadounidense lo abra por la fuerza.