La cuenta
25 de abril de 2026Estados Unidos gastó casi la mitad de sus misiles más importantes en siete semanas de guerra contra Irán. Eso dice el informe del Center for Strategic and International Studies publicado el martes, y las cifras que manejan fuentes internas del Pentágono son consistentes con el análisis. El 45% de los Precision Strike Missiles. Más de la mitad de los interceptores THAAD. Cerca del 50% de los Patriot. Más del 30% de los Tomahawk. Más del 20% de los JASSM. Porcentajes similares para los SM-3 y SM-6.
La conclusión del informe tiene dos partes, y la segunda es la que importa. Primera: Estados Unidos tiene misiles suficientes para seguir peleando contra Irán bajo cualquier escenario plausible, incluso si el alto el fuego colapsa. Segunda: lo que queda en los inventarios ya no alcanza para enfrentar a un adversario de nivel par, particularmente China. Mark Cancian, coronel retirado de los Marines y coautor del informe, dijo que los gastos crearon "una ventana de mayor vulnerabilidad en el Pacífico occidental".
¿Cómo se sostiene la operación si los inventarios están tan bajos? Porque el consumo de misiles cayó drásticamente después de los primeros días de la guerra. Para ataques terrestres, las municiones más baratas y abundantes reemplazaron en gran medida a los misiles de largo alcance. Los ataques iraníes con drones y misiles bajaron fuerte después de la primera semana, reduciendo el gasto en defensa aérea. La intensidad de los primeros días fue excepcional. Después, la guerra se volvió más barata de operar pero el daño a los inventarios ya estaba hecho.
Reponer lo gastado va a llevar entre uno y cuatro años para volver a niveles previos a la guerra. Y varios años más para llegar a donde tendrían que estar para un conflicto en el Pacífico, que ya antes de la guerra se consideraban insuficientes. La administración firmó acuerdos con la industria para cuadruplicar la producción de armamento de clase "exquisita", pero las entregas a corto plazo son bajas porque los pedidos anteriores fueron chicos. Incluso si el Congreso aprueba los fondos del presupuesto 2027, los misiles van a tardar años en llegar.
Trump dijo al comienzo de la guerra que los inventarios de municiones "nunca estuvieron más altos ni mejores" y que Estados Unidos tiene "un suministro virtualmente ilimitado". El vocero del Pentágono, Sean Parnell, insiste en que el ejército "tiene todo lo que necesita para ejecutar en el momento y lugar que el presidente elija". La matemática del CSIS dice otra cosa. Hay una apuesta implícita en la decisión de gastar a este ritmo: que conviene ganar la guerra que se está peleando en vez de guardarse para una que quizá nunca llegue. Razonable, si uno confía en que China no va a moverse mientras el Pacífico está desguarnecido.