ECONOMÍA

La nube bajo fuego

6 de marzo de 2026

Drones iraníes alcanzaron tres instalaciones de Amazon Web Services en el Golfo Pérsico. Dos data centers en Emiratos Árabes fueron impactados directamente y uno en Bahréin sufrió daños por un dron que cayó cerca. AWS informó que los ataques causaron "daños estructurales, interrumpieron el suministro eléctrico y, en algunos casos, requirieron actividades de supresión de incendios que resultaron en daños adicionales por agua." Las tres instalaciones permanecen fuera de línea.

La IRGC reivindicó el ataque contra la instalación de Bahréin, alegando que Amazon apoya al ejército estadounidense. No se equivocan del todo: AWS tiene contratos significativos con el Departamento de Defensa y agencias de inteligencia estadounidenses. Pero los efectos del ataque van mucho más allá de lo militar. En Emiratos, los servicios bancarios de ADCB y Emirates NBD se interrumpieron, junto con plataformas de pagos como Alaan y Hubpay, y la app de transporte y delivery Careem. AWS recomendó a sus clientes migrar sus cargas de trabajo a otras regiones y redirigir tráfico fuera de Bahréin y Emiratos.

Es la primera vez que se ataca infraestructura de un hyperscaler estadounidense en un conflicto armado. La coincidencia de que Irán golpee data centers mientras Israel y Estados Unidos bombardean al menos dos centros de datos en Teherán, uno vinculado a la Guardia Revolucionaria, no es accidental. Los data centers están dejando de ser infraestructura civil para convertirse en objetivos militares legítimos a ojos de los beligerantes. Amazon tiene tres regiones en Medio Oriente: Bahréin, Emiratos e Israel, todas lanzadas desde 2019. Microsoft tiene presencia en Qatar, Emiratos e Israel, con 15 mil millones de dólares comprometidos en la región. La guerra acaba de demostrar que la expansión del cloud computing en Medio Oriente tiene un riesgo que ningún análisis de mercado había ponderado adecuadamente.