El príncipe que nadie llamó
6 de marzo de 2026Reza Pahlavi, hijo del último shah de Irán, se declaró "líder transicional" del país en una entrevista con 60 Minutes. Dijo que imagina un Irán en paz con Israel, que el programa nuclear debe "desmantelarse totalmente" y que su misión es llevar al país a elecciones libres. Pidió a las fuerzas de seguridad iraníes "unirse a la nación" y advirtió que quienes no lo hagan "se hundirán con el barco de Khamenei". En Washington y otras ciudades estadounidenses, iraníes de la diáspora salieron a las calles con fotos del príncipe heredero a celebrar la muerte de Khamenei.
Trump no comparte el entusiasmo. Hoy, en la reunión con Merz, le preguntaron si Pahlavi era una opción. "Parece una persona muy agradable," dijo, "pero me parece que alguien de adentro sería más apropiado." Prefiere "alguien que esté ahí, que sea popular, si existe tal persona." Y luego agregó algo revelador: "La mayoría de la gente que teníamos en mente están muertos. Ahora tenemos otro grupo, y puede que también estén muertos. Así que viene una tercera oleada. Pronto no vamos a conocer a nadie."
Según el New York Times, los clérigos de la Asamblea de Expertos podrían nombrar a Mojtaba Khamenei, el hijo del ayatolá, tan pronto como mañana. Pero tienen reservas: nombrar un sucesor lo convierte en blanco inmediato. Trump, por su parte, dijo que el peor escenario sería que alguien "tan malo como el anterior" tomara el poder. La posición de Washington es contradictoria en su propia lógica: busca cambio de régimen pero no tiene candidato, quiere a alguien "de adentro" pero bombardea a todos los que están adentro, y descarta al único opositor organizado con base en el exilio. Es la vieja trampa del cambio de régimen estadounidense, la misma de Irak y Libia: destruir es más fácil que construir.