La ironía del Shahed
12 de marzo de 2026Zelensky confirmó que equipos militares ucranianos ya están operando en Qatar, Emiratos Árabes y Arabia Saudita. Expertos en seguridad, ingenieros y personal militar, desplegados para ayudar a estos países a derribar los mismos drones Shahed que Irán diseñó y Rusia produce en masa para bombardear Ucrania cada noche desde hace cuatro años. Un cuarto equipo trabaja en Jordania, protegiendo bases estadounidenses. Once países han solicitado asistencia ucraniana hasta ahora.
La propuesta de Kyiv es elegante en su lógica. Los países del Golfo están gastando interceptores Patriot de 4 millones de dólares para derribar drones que cuestan 30 mil. Ucrania ofrece drones interceptores de 5 mil dólares, sistemas de guerra electrónica, detectores acústicos y la experiencia operativa de cuatro años de bombardeo continuo. A cambio, quiere misiles PAC-2 y PAC-3 para sus propios sistemas Patriot, de los que tiene escasez crítica. Es, en esencia, un trueque: experiencia barata por municiones caras.
Según el IISS, los estados del Golfo han interceptado más de 2.150 proyectiles iraníes desde el inicio de la guerra, entre drones, misiles balísticos y cruceros. Pero Irán solo necesita unos pocos impactos para que su estrategia asimétrica funcione: un dron mató a seis soldados estadounidenses en Kuwait, otro alcanzó la embajada en Riad, otro dañó un hotel en Palm Jumeirah. Zelensky lo dijo sin rodeos: "Cuando se trata de derribar ataques masivos de Shaheds, solo la experiencia ucraniana puede realmente ayudar". Es una de esas frases que tiene la ventaja de ser cierta. Nadie más en el mundo ha enfrentado lo que Ucrania enfrenta todas las noches. Y Zelensky lo sabe: dijo que ahora tiene cartas, y que todo el mundo lo entiende.