ECONOMÍA

El petróleo del enemigo de mi enemigo

13 de marzo de 2026

El jueves, el Departamento del Tesoro emitió una licencia temporal permitiendo a países comprar petróleo ruso que se encuentra varado en el mar. El mismo día, el Brent cerró por encima de los 100 dólares por barril por primera vez desde agosto de 2022. Bessent escribió en redes sociales que la medida es "estrecha y de corto plazo" y que "no proporcionará beneficio financiero significativo al gobierno ruso, que obtiene la mayoría de sus ingresos energéticos de impuestos evaluados en el punto de extracción."

La ironía no necesita subrayarse pero vale la pena detenerse en ella. Washington impuso sanciones al petróleo ruso para castigar a Moscú por la invasión de Ucrania. Ahora las levanta parcialmente porque su propia guerra contra Irán cerró el Estrecho de Ormuz y sacó del mercado el 20% del suministro global de crudo. Las reservas estratégicas de la AIE, 400 millones de barriles liberados el miércoles, no lograron bajar el precio por debajo de 100. Entonces se recurre al proveedor que se estaba intentando asfixiar. Rusia, que además está asesorando a Irán en tácticas de drones según inteligencia occidental, ahora también le vende petróleo al mundo con permiso estadounidense.

Trump dijo que evitar que Irán tenga armas nucleares es "de mucho mayor interés e importancia para mí" que el costo del crudo. Es una declaración coherente con su lógica, pero el votante estadounidense que paga la gasolina a 3,57 dólares el galón tal vez tenga una escala de prioridades distinta. La guerra con Irán está financiando indirectamente a Rusia, debilitando el régimen de sanciones que sostiene la posición occidental en Ucrania, y encareciendo la vida del ciudadano medio norteamericano. Todo al mismo tiempo. El realismo tiene estas cosas.