La doctrina de Sansón
13 de marzo de 2026La Guardia Revolucionaria advirtió hoy que si se atacan las instalaciones portuarias y energéticas de Irán, incendiará todo el petróleo y gas de la región. El portavoz de las fuerzas armadas iraníes, Abolfazl Shekarchi, fue explícito en la televisión estatal: "Si nuestros puertos y muelles son amenazados, todos los puertos y muelles de la región serán nuestros blancos legítimos." El presidente del Parlamento, Ghalibaf, agregó que cualquier agresión contra las islas iraníes "destruirá toda contención" y hará que el Golfo Pérsico "corra con la sangre de los invasores".
No es retórica nueva, pero el contexto sí lo es. Irán ya atacó la refinería de Ras Tanura en Arabia Saudita, depósitos de combustible en Bahréin, el aeropuerto de Dubai, un terminal de gas en Qatar y el puerto de Duqm en Omán. Bahréin reporta haber interceptado 114 misiles y 190 drones desde el 28 de febrero. Arabia Saudita interceptó 28 drones que penetraron su espacio aéreo solo ayer. La amenaza de escalar contra la infraestructura energética del Golfo no es hipotética. Ya está sucediendo.
La lógica es la que cabía esperar de un régimen acorralado: si Irán pierde su capacidad exportadora, arrastra consigo al mercado global. Es la doctrina de Sansón aplicada a la geopolítica del petróleo. Irán no puede ganar la guerra, pero puede hacer que perderla sea extraordinariamente costoso para todos. El Brent volvió a superar los 100 dólares. Las bolsas asiáticas abrieron en rojo: el Nikkei cayó 1,59%, el KOSPI 3,06%. Trump dijo hoy que podría escoltar buques por Ormuz "si fuera necesario." Es la primera vez que habla de intervención naval directa en el estrecho. La escalada tiene su propia gravedad.