El testimonio corregido
19 de marzo de 2026La directora de Inteligencia Nacional Tulsi Gabbard fue acusada de alterar su testimonio escrito al Senado sobre Irán. Según los reportes, su declaración original decía que la inteligencia estadounidense había concluido que Irán intentó reconstruir sus capacidades de enriquecimiento de uranio después de que fueron bombardeadas en junio de 2025. Esa información contradice directamente la insistencia de Trump de que Irán estaba "cerca de construir una bomba nuclear" y por lo tanto representaba una amenaza inminente.
La distinción importa. Intentar reconstruir capacidad de enriquecimiento no es lo mismo que estar cerca de tener un arma nuclear. La primera es una actividad esperable de cualquier Estado al que le destruyen infraestructura estratégica. La segunda es la justificación que Washington usó para iniciar la guerra. Gabbard dijo al Senado que el programa de enriquecimiento iraní fue "obliterado" en los ataques de junio pasado. Si fue obliterado en junio, y lo que había en febrero era un intento de reconstrucción, la ventana entre "reconstrucción" y "bomba" es de años, no de meses.
Es el tipo de discrepancia que en otra época habría generado una comisión de investigación. Viene después de la renuncia de Joe Kent, que dijo que no había inteligencia de amenaza inminente. Juntas, las dos revelaciones sugieren que la base de inteligencia para la guerra fue, con pinzas, insuficiente, y que la presentación pública fue más alarmista que lo que los datos sostenían. Irak 2003 enseñó que las guerras basadas en inteligencia cuestionable tienen consecuencias que duran décadas. Todavía está por verse si alguien en Washington recuerda esa lección.