Cinco días
25 de marzo de 2026Trump anunció una moratoria de cinco días en los ataques planificados contra las plantas eléctricas y la infraestructura energética de Irán. Dijo que Irán "quiere la paz" y que ha aceptado no adquirir armas nucleares. Extendió el plazo que había dado a Teherán para reabrir el Estrecho de Ormuz, posponiendo la amenaza de atacar las plantas eléctricas. Lo presentó como un gesto de buena voluntad mientras se desarrollan las supuestas conversaciones.
La IRGC respondió que si las plantas eléctricas son atacadas, golpeará las plantas eléctricas de Israel y las que abastecen las bases estadounidenses en la región. No es una amenaza vacía: Irán ya demostró capacidad para atacar infraestructura energética en Arabia Saudita, Qatar, Emiratos, Kuwait y Bahréin. El Consejo Europeo pidió urgentemente una moratoria sobre ataques a instalaciones energéticas y de agua.
La pausa es reveladora. Si Trump tiene la ventaja que dice tener, si Irán está tan degradado como afirma, no necesita conceder moratorias. La moratoria sugiere que alguien en Washington calculó que destruir la red eléctrica iraní, con todo lo que eso implica para la población civil, los hospitales, las cadenas de frío y la infraestructura básica, tendría un costo político y humanitario que no quiere pagar. O que la amenaza de represalia iraní contra la red eléctrica israelí y las bases en el Golfo es creíble. Probablemente las dos cosas. Cinco días no es un horizonte de paz. Es un reloj que corre.