MEDIO ORIENTE

Un mes

29 de marzo de 2026

Un mes de guerra. Irán ha recibido 393 oleadas de ataques israelíes. Más de 1.900 personas han muerto en el país, al menos 200 de ellas niños. 82.000 estructuras civiles dañadas o destruidas. 17 bases de la Media Luna Roja atacadas, 94 ambulancias alcanzadas. Y sin embargo, Irán sigue disparando misiles a Tel Aviv, controlando Ormuz, atacando bases en Arabia Saudita, Kuwait y Bahréin, y reclutando aliados: los hutíes acaban de entrar en la guerra.

Un corresponsal de Al Jazeera en Teherán dijo que "un mes después, Irán ha demostrado que su poder fue subestimado por el enemigo, que pensó que el país capitularía después de unos días de bombardeo y la decapitación de la cúpula del sistema". Es una evaluación que comparten, con matices, analistas occidentales. La directora de Inteligencia Nacional de EEUU dijo que el régimen "parece intacto, aunque ampliamente degradado". Intacto y degradado al mismo tiempo.

Políticos iraníes están impulsando la salida del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Si un país al que le destruyeron la infraestructura nuclear decide salir del marco legal que lo limitaba, el resultado neto de la guerra podría ser exactamente lo opuesto a su objetivo declarado: no un Irán desnuclearizado, sino un Irán sin restricciones legales para nuclearizarse. La guerra empezó para prevenir una bomba iraní. Si termina con Irán fuera del TNP, habrá conseguido lo contrario.