El peor momento
25 de abril de 2026Hoy entró en vigencia la prohibición de la Unión Europea sobre las compras spot de gas natural licuado ruso. A partir de hoy, ningún país del bloque puede comprar GNL ruso en el mercado de corto plazo. Los contratos a largo plazo siguen vigentes hasta el 1 de enero de 2027. La regulación fue aprobada por el Consejo Europeo el 26 de enero y entró en vigor el 2 de febrero, con un período de transición de doce semanas que venció hoy.
El timing es desastroso. El precio de referencia del gas en Europa ya subió un 40% desde que empezó la guerra contra Irán. El Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del GNL global, sigue cerrado o severamente restringido. Y Europa acaba de eliminarse un proveedor que representaba el 12% de su consumo de gas, del cual alrededor del 30% llegaba bajo contratos spot. Según Wood Mackenzie y Energy Aspects, el ban podría cortar entre 2,8 y 3,5 millones de toneladas anuales de GNL ruso, aproximadamente el 3% del total de importaciones de GNL del bloque.
La Comisión Europea tiene un mecanismo de emergencia que le permite reautorizar temporalmente las compras spot si la situación se agrava. Pero los analistas dudan que Bruselas lo active pronto: las ópticas de volver a comprar gas ruso semanas después de la prohibición serían devastadoras. La prueba real viene el 1 de enero de 2027, cuando caen los contratos a largo plazo. Ahí las empresas que todavía compran GNL ruso bajo esos acuerdos, entre ellas TotalEnergies, la española Naturgy y la alemana SEFE, van a tener que encontrar reemplazo en un mercado que no tiene excedente.
Rusia no va a perder sus compradores. Novatek, el principal accionista de la planta de Yamal en el Ártico, ya está redirigiendo cargamentos hacia Asia. El viceprimer ministro Alexander Novak dijo que las empresas rusas redirigirán parte de sus ventas a China, India, Tailandia y Filipinas sin esperar las restricciones europeas. Putin, por su lado, insinuó que Rusia podría adelantar su salida del mercado europeo antes de que la UE termine de cerrar la puerta.
Europa tiene gas suficiente por ahora, en parte porque la demanda global bajó voluntariamente. Los consumidores asiáticos redujeron consumo como respuesta al bloqueo del Ormuz. Pero la competencia entre Europa y Asia por el GNL disponible suele recrudecerse en verano, cuando ambos hemisferios inyectan a sus reservas. Si las reservas europeas empiezan a quedar cortas, Bruselas va a enfrentar el dilema que no quiere enfrentar: comprar gas ruso o pasar frío. No por primera vez.