Irán: diplomacia con un portaaviones en la cara
27 de febrero de 2026La tercera ronda de negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán terminó ayer en Ginebra sin acuerdo pero con lo que el mediador omaní, el canciller Badr al-Busaidi, describió como "progreso significativo." El canciller iraní Abbas Araghchi la calificó como la ronda "más intensa y larga" de negociaciones con Estados Unidos. Acordaron continuar con conversaciones técnicas en Viena el lunes. Al-Busaidi viaja hoy a Washington para reunirse con el vicepresidente Vance.
Las demandas americanas son máximas. Según The Wall Street Journal, Washington exige que Irán destruya sus tres instalaciones principales, Fordow, Natanz e Isfahan, y entregue todo su uranio enriquecido. Trump quiere, además, que Irán desmantele su programa de misiles de largo alcance y corte el apoyo a grupos armados regionales. Irán insiste en que solo discutirá la cuestión nuclear y el levantamiento de sanciones.
El contexto militar es tan importante como el diplomático. Estados Unidos tiene desplegada en Medio Oriente una de las mayores concentraciones de fuerza naval y aérea de los últimos años. Trump advirtió la semana pasada que "cosas malas" pasarían si Irán no acepta un acuerdo. Irán no enriquece uranio desde junio de 2025, cuando Israel y Estados Unidos bombardearon sus instalaciones nucleares en una guerra de doce días que dejó gran parte de su programa en ruinas. Pero Teherán ha bloqueado el acceso de inspectores del OIEA a los sitios bombardeados, e imágenes satelitales analizadas por AP muestran actividad en al menos dos de esos sitios, sugiriendo intentos de recuperar material. Marco Rubio dijo el miércoles que Irán "no está enriqueciendo ahora, pero están intentando llegar al punto donde puedan hacerlo."
Araghchi advirtió antes de viajar a Ginebra que una guerra "no tendría victoria para nadie" y que las bases americanas dispersas por la región harían que "toda la zona se vea involucrada." Es la clase de declaración que hace un país que negocia desde una posición de debilidad considerable. Irán llega a esta mesa con su programa nuclear dañado, su economía bajo sanciones, su principal proxy, Hezbollah, degradado, y protestas internas crecientes. La pregunta no es tanto si habrá acuerdo, sino cuánto puede ceder Teherán sin que el régimen se desestabilice por dentro.