La llamada
27 de marzo de 2026Según reportes, el vicepresidente JD Vance reprendió a Benjamin Netanyahu en una llamada telefónica tensa por sobrevender las posibilidades de un cambio de régimen en Irán. Es la primera grieta visible entre Washington y Jerusalén sobre los objetivos de la guerra, después de cuatro semanas de coordinación aparentemente fluida.
La tensión tiene un contexto específico. La directora de Inteligencia Nacional Tulsi Gabbard dijo al Senado que el régimen iraní "parece estar intacto, aunque ampliamente degradado". Netanyahu, por su parte, declaró esta semana que Irán "no tiene capacidad de enriquecer uranio" ni de "producir misiles balísticos", y que la guerra se registrará "en los anales de Israel." Pero el jefe del Estado Mayor israelí advirtió a los ministros que las fuerzas armadas están bajo "severa presión" por la escasez de personal y las demandas operativas expandidas.
La brecha entre la retórica de Netanyahu y la evaluación de inteligencia estadounidense es lo que aparentemente motivó el reclamo de Vance. Israel necesita que la guerra se presente como un éxito estratégico para justificar la escalada continua. Washington necesita una narrativa de salida que no parezca una derrota. Las dos necesidades no son compatibles si el régimen iraní sigue en pie y disparando misiles a Tel Aviv. Vance, que antes de la guerra era uno de los republicanos más escépticos sobre intervenciones militares en Medio Oriente, puede estar viendo lo que Trump todavía no quiere admitir: que la guerra no va como se la vendió.