DEFENSA

Takaichi y el rearme japonés

27 de febrero de 2026

Por primera vez desde 1945, un solo partido tiene los votos para reformar la constitución pacifista de Japón. El 8 de febrero, el Partido Liberal Democrático de Sanae Takaichi arrasó con 316 de las 465 bancas de la Cámara Baja, una supermayoría de dos tercios que no tiene precedente en la posguerra japonesa. Sumando las 36 bancas de su socio de coalición, Nippon Ishin no Kai, el bloque oficialista controla 352 asientos, tres cuartos de la cámara. La oposición quedó pulverizada: el segundo partido no llegó a 50 bancas, algo que tampoco había pasado nunca.

Takaichi no perdió tiempo. Al día siguiente de la victoria, anunció que buscará un referéndum constitucional "lo antes posible" para reformar el Artículo 9, la cláusula que renuncia a la guerra como instrumento de política exterior y prohíbe el mantenimiento de fuerzas armadas. En la práctica, Japón ya tiene unas Fuerzas de Autodefensa que están entre las más capaces del mundo, pero el artículo las mantiene en un limbo jurídico que Takaichi quiere resolver. Durante la campaña, en un acto en Niigata, lo puso en estos términos: "¿Por qué no podemos cambiar la forma en que las Fuerzas de Autodefensa están referenciadas en la Constitución? Protejamos su orgullo y empoderémoslas para ser una organización efectiva." Es la misma agenda que Shinzo Abe, su mentor político, intentó durante años sin éxito. Pero Abe nunca tuvo esta mayoría.

El obstáculo inmediato es la Cámara Alta, donde el LDP no tiene dos tercios. Necesitaría sumar aliados para llegar al umbral, o esperar a las elecciones de 2028. Pero el impulso político es claro, y la ventana se abrió. Trump le dio su "Complete and Total Endorsement" antes del voto, algo inusual para un presidente estadounidense en elecciones ajenas. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, lo resumió con una frase que vale más que cualquier comunicado: "Cuando Japón es fuerte, Estados Unidos es fuerte en Asia."

Lo que importa acá no es tanto Takaichi como lo que su victoria representa. Hace diez años, hablar de reforma constitucional en Japón era tema de seminarios académicos y columnas de nicho. Hoy tiene mandato popular y calendario legislativo. El gasto en defensa japonés ya se duplicó y se encamina a alcanzar el 2% del PBI. Takaichi dijo en noviembre ante el parlamento que un ataque chino a Taiwán podría constituir una "situación de amenaza existencial" para Japón, lo cual habilitaría el despliegue de las Fuerzas de Autodefensa. Beijing reaccionó con furia. Moscú también: Lavrov acusó al gobierno japonés de buscar "la militarización de la sociedad."

El contexto es obvio: China, Taiwán, Corea del Norte. Pero hay una pregunta más de fondo que es la que define la era. Washington lleva ocho décadas siendo el garante de la seguridad del Pacífico. Ese arreglo funcionó mientras Estados Unidos podía bancarlo solo y mientras sus aliados estaban dispuestos a ser protectorados. Las dos condiciones están cambiando. Japón se está preparando para pelear no porque quiera, sino porque empieza a no estar seguro de que otro vaya a pelear por él.